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La Fundació Roger Torné subvenciona una Casa de Acogida para 15 niños en Butembo (RD Congo)

Publicado por el 8 de diciembre del 2008.

Situación de Butembo

Butembo es una ciudad congoleña de 700.000 habitantes, ubicada en la parte Este, a unos 100 kilómetros de la frontera con Uganda, en la provincia del Kivu Norte, una de las zonas más castigadas por la guerra que asoló a este país desde 1997 hasta la firma de la paz en 2002.

A pesar de que, en teoría, la guerra acabó entonces, la población civil sigue sufriendo ataques y violaciones de grupos armados, especialmente en las regiones de Ituri y los Kivis, donde se ubica la ciudad de Butembo. Según Naciones Unidas, siguen muriendo 1.200 personas diariamente víctimas de la violencia, la malnutrición o enfermedades no tratadas debido a que el sistema de salud está prácticamente destruido. Se puede decir que la situación actual de la República Democrática del Congo constituye la mayor crisis humanitaria del mundo.

Resulta inconcebible la poca repercusión internacional que ha tenido este conflicto. Sin embargo, ha sido -y todavía es- la causa de grandes sufrimientos para la población congoleña, especialmente para los niños huérfanos o abandonados que viven en las calles o son reclutados para la guerra y para las mujeres, objeto de violencia sexual por parte de los grupos armados.

Olivier Kamate con ni�os de la Casa de Acogida

Olivier Kamate con ni�os de la Casa de Acogida

En este ambiente de desolación, en 2007 se produjeron las primeras elecciones desde hacía 46 años, que dieron como resultado la elección del primer ministro Kabila, del PPRD (Partido del Pueblo para la Reconstrucción y el Desarrollo).

En la actualidad, el país está tratando de reorganizarse; pero debido a su vulnerabilidad y a las guerras aún existentes, no es receptor de ayuda internacional. Hay algunas organizaciones como la Comisión Justicia y Paz las que siguen colaborando y contribuyendo a paliar las injusticias que tienen lugar en este país.

La Casa de Acogida

En medio de este devastado escenario, la Fundació Roger Torné tuvo conocimiento de un pequeño proyecto, ejemplo de cómo, hasta en las más amargas circunstancias, personas anónimas son capaces de crear un oasis de esperanza, sabedoras de que la justicia y el bienestar es un derecho de todos los seres humanos.

Olivier Kamate, una educadora, una monja e integrantes de la casa

Olivier Kamate, una educadora, una monja e integrantes de la casa

Se trata del proyecto dirigido por Olivier Kamate Sikahwa, responsable de la Comisión Justicia y Paz en la provincia de África de la Congregación de los Agustinos de la Asunción, que consistía en la creación de una Casa de Acogida para quince niños de la calle, a los que se les procuraría atención primaria durante un año para reubicarlos posteriormente, en casas de acogida o con sus propias familias.

Olivier Kamate, colaborador de la Congregación Misionera de Oblatas de la Asunción, consciente de la necesidad de estos niños de la calle, que no han podido ir a la escuela y viven sin recursos para alimentarse o conseguir medicamentos, decidió en 2007 poner en marcha La Casa de Acogida en Butembo.

Para ello, contactó con Pilar Carmona Montero, quién llevaba diez años realizando una importante labor en el ámbito de la colaboración internacional, a lo que dedica gran parte de su tiempo y recursos.

Pilar se puso en contacto con la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Nazareno Santa Cruz en Jerusalén y Santísima Virgen de los Dolores de Paradas (Sevilla), quienes aceptaron sufragar parte de los gastos de la construcción de la Casa de Acogida.

Pilar Carmona con una monja e integrantes de la casa

Pilar Carmona con una monja e integrantes de la casa

En el proyecto se contempló la posibilidad de que alguno de los quince niños no pudiera ser reubicado con familias de acogida o con la suya propia, por lo que su compromiso incluía la posibilidad de seguir procurando atención primaria en cuanto a alimentación, educación y asistencia sanitaria a dichos niños.

Por tanto, el proyecto de la Casa de Acogida fue diseñado con carácter de continuidad y había que asegurar la financiación para que su labor fuera prolongada en el tiempo.

A  finales de 2007, a través de Pilar Carmona y de otros miembros de la Hermandad, la Fundació Roger Torné se tuvo conocimiento del plan de Olivier Kamate.  La Hermandad había realizado un detallado y extenso estudio de las necesidades y los objetivos que se pretendían alcanzar y nos propuso colaborar con el Proyecto.  Aceptamos formar parte de este pequeño gran proyecto aportando financiación y un compromiso que garantice su continuidad.

Los niños de La Casa de Acogida

Se estima que unos 2.000  niños de Butembo viven en la calle. Muchos son huérfanos por haber perdido a sus padres en la guerra o víctimas del SIDA. Otros, han sido abandonados por su familia que no podía hacerse cargo de su manutención. Sobreviven en condiciones insalubres, sin atención sanitaria y sin escolarizar y desvinculados de cualquier tipo de red familiar. Algunos fueron raptados y obligados a luchar en la guerra, otros han sido víctimas de abusos. La situación de inseguridad que se vive en todo el país imposibilita la llegada de ayuda internacional.

En estas circunstancias, el principal problema de estos niños es que se han acostumbrado a vivir en la calle, aparentemente sin necesidad de vivir en sociedad. La mayoría de ellos tienen graves problemas de salud debido a la droga, al SIDA o a la malnutrición. Por eso, el primer objetivo de La Casa de Acogida es procurarles asistencia sanitaria.

Ni�os en el dormitorio de la Casa de Acogida

Ni�os en el dormitorio de la Casa de Acogida

El segundo objetivo consiste en reeducarles, puesto que su vida en la calle les ha imposibilitado acceder a los mínimos educativos a los que todo ser humano tiene derecho, se han acostumbrado a no ir a la escuela y muchos sobreviven robando.

Además, la mayoría de estos niños tienen graves problemas psicológicos derivados de su situación de injusticia y abandono, por lo que otra finalidad el proyecto de La Casa de Acogida es procurarles atención en ese sentido.

Por otro lado, durante el tiempo en que los niños permanezcan en la Casa, los responsables intentarán analizar su situación familiar y buscar una solución para su futuro. El propósito es que puedan ser reubicados, después del primer año, con su propia familia o en casas de acogida. Y, en caso de que los niños no estén preparados después de ese tiempo para su integración en la sociedad, el proyecto aspira a poder seguir proporcionándoles la atención primaria que necesitan.

El presente

La Casa de Acogida de Butembo es un proyecto lleno de esperanza y de ilusión, uno de esos proyectos que, a pesar de su aparente simplicidad, contribuyen en gran medida a humanizar el mundo en el que vivimos, a demostrar que la justicia y el derecho a vivir en un entorno de bienestar no son inalcanzables, incluso en las zonas más inseguras y abandonadas de la tierra. Para nosotros, es un ejemplo de tenacidad y compromiso.

Pilar Carmona ha estado recientemente en Butembo, como muestran las fotografías de La Casa de Acogida que ilustran este artículo. Nos basta mirarlas para saber que estamos contribuyendo a que un poco de aire llegue hasta allí, de ese aire sano que tanta falta nos hace a todos, especialmente a los que nunca han tenido la oportunidad de acceder a él.

El futuro

A finales de octubre de 2008, tímidas informaciones en los medios de comunicación anunciaban una nueva ola de violencia en el este de la República Democrática del Congo que ha causado el desplazamiento de miles de personas. Desde agosto, unas 200.000 personas fueron obligadas a abandonar sus hogares debido a los combates entre el Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) de Laurent Nkunda y el ejército congolés. A principios de noviembre de 2008, la Unión Europea planteó la posibilidad de enviar ayuda humanitaria a miles de civiles que huyen de la violencia.

Mientras los trámites burocráticos y diplomáticos siguen su curso, las organizaciones humanitarias declaran que la situación en Kivi Norte, donde se encuentra Butembo, es “catastrófica”. En esas circunstancias, La Casa de Acogida sigue trabajando para paliar el sufrimiento de unos pocos niños de Butembo. Un proyecto titánico que procura un pequeño oasis de esperanza allí donde acampa la desesperación.

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