Xamfrà, Centre de Música i Escena del Raval de Barcelona es un proyecto de la Fundación Privada l’ARC Taller de Música. No se trata de una escuela de música cualquiera, sino de utilizar la música, la danza y el teatro como herramientas para realizar una labor social de integración y convivencia.
La Fundació Roger Torné colabora con Xamfrà y conoce la labor que están desarrollado en el Raval desde 2005. Por eso, el pasado 3 de junio asistimos a su espectáculo, Bones notícies FM! en el Hall del CCCB, que encontramos repleto de familiares, Amics de Xamfrà y otras personas que no querían perdérselo, porque los espectáculos de Xamfrà ya son famosos en el barrio. Este es el quinto.
Antes del espectáculo nos encontramos con Mª Dolors Bonal y Angels Roger, dos de las personas que hicieron posible la creación de Xamfrà. Ambas fueron profesoras de música y, una vez jubiladas, tuvieron la osadía de poner en marcha este proyecto a través de la Fundació l’ARC Taller de Música que Bonal había creado en 1992. Hoy en día, en esta sociedad que clasifica a los jubilados dentro del grupo de personas de la llamada “tercera edad”, cuya única misión consiste en descansar, ya que sólo se presupone la originalidad y la innovación a los jóvenes, lo que hicieron Mª Dolors Bonal y Angels Roger sólo se puede calificar de osadía. Un atrevimiento y frescura que Xamfrà ha heredado de ellas.
“Estuvimos dos años buscando financiación para poder pagar a los profesores”, comentan recordando aquellos tiempos en los que sólo su experiencia en la Escola de Música “Can Ponsic” las avalaba. Querían a los mejores profesores para sus niños y, por otro lado, querían ofrecerles un sueldo equiparable al de cualquier escuela, para asegurar el mismo nivel de compromiso. “Además, buscábamos que tuvieran vocación de servicio social para niños con carencias económicas, sociales, etc.”, recuerda Angels. “Sí, claro, el objetivo de Xamfrà no es hacer una función de música perfecta, sino que los niños formen parte de un grupo y entiendan que es importante trabajar unidos. Promover la autoestima, la convivencia y la integración de estos niños. Si para ello hay que sacrificar el nivel musical, se sacrifica.”, concluye Mª Dolors con decisión.
“No se trata de una escuela de música, sino de utilizar la música, la danza y el teatro como herramientas para realizar una labor social de integración y convivencia.”
Disfrutando del espectáculo comprobamos lo que nos habían comentado Mª Dolors y Ángels, lo importante es lo que el niño obtiene más allá de la educación musical, esa posibilidad que tiene de sentirse a gusto mientras aprende una tarea artística formando parte de un grupo donde hay armonía, a pesar de tratarse de niños de todas las edades y procedentes de todos los países. Ya desde la presentación, en la que una monitora leía el listado de los nombres de los 180 participantes, el público podía imaginar el trabajo que hay detrás de un espectáculo de esas características, una representación protagonizada por una lista de niños y niñas que contenía nombres y apellidos procedentes de los cinco continentes.
Mª Dolors nos explica que “es muy importante que los niños lo pasen bien en Xamfrà”, porque, al ser algo voluntario, sólo así se asegura que el niño siga en el proyecto.
A medida que transcurre el espectáculo, el público se va contagiando del regocijo y la espontaneidad de los niños, los pequeñitos mirando al público buscando a sus padres o los adolescentes con la risa floja de la propia emoción. Los alumnos experimentan el placer de expresarse personal y colectivamente.
“Nunca hemos dicho que no a ningún niño, cualquiera puede venir, incluidos niños con discapacidad psíquica”, nos comentan con orgullo Mª Dolors y Ángels. Bonal añade que a lo largo de estos años se han visto obligadas a buscar financiación para poder cubrir los gastos derivados del aumento en el número de niños en la escuela, pues empezaron con 12 niños y niñas y ahora suman 120. Quizás anticipándose a nuestras preguntas sobre cómo consiguen gestionar a tantos niños tan diferentes, nos explican que organizan los talleres y conciertos de forma que cada uno participa a su nivel, respetando y dando espacio a todas las capacidades y ritmos de trabajo personales. “Pero sin que ninguno se sienta acomplejado, todos participan y todos son importantes”, advierte Mª Dolors.
“Nunca hemos dicho que no a ningún niño, cualquiera puede venir. Empezamos con 12 y ahora son 120.”
Lo comprobamos en el transcurso de Bones notícies FM! Nos comenta Mª Dolors que aunque las representaciones no son el objetivo final de Xamfrà, éstas “les aportan una autoestima impresionante, un sentido de la comunidad, de saber que son responsables de una tarea individual que afecta a todo el grupo y que por eso no pueden fallar.” Ángels, recuerda sonriente el primer concierto que ofrecieron en el Teatre Romea con 30 niños: “Cuando después les preguntamos cuál había sido el momento más feliz, nos respondían que cuando veían a sus familiares entre el público o el aplauso final”.
Según Mª Dolors, se puede observar un antes y un después en los niños que participan en Xamfrà. “Se notan cambios en el comportamiento: empiezan a saludar, a ayudar a los monitores, respetan los silencios, los mayores se ofrecen voluntarios, aprenden a ser responsables, delicados, etc.” Ángels interviene para explicarnos dos casos: “Un día encontré cabizbajo a un niño marroquí y al preguntarle qué le pasaba me dijo que cuando vino a vivir a Barcelona su padre le había prometido que encontraría amigos muy pronto, pero que llevaba ya un año y todavía no tenía ningún amigo. Ahora ese niño se siente uno más entre su grupo de amigos de Xamfrà. O, por ejemplo, otra niña filipina me dijo que lloraba porque echaba de menos su país, así que le aconsejé que cada día al irse a dormir pensara en lo mejor que le había ocurrido en el día. “¡Xamfrà!”, gritó ella enseguida”, nos explica mirándonos con sus ojos vivos y llenos de energía.
Mª Dolors y Àngels no sólo gestionan las clases con los niños, también están en contacto con las familias, organizan una coral de madres y están involucradas en todas las organizaciones, fundaciones, asociaciones, etc. del Raval. “Somos parte del barrio”, exclama Mª Dolors.
A Xamfrà los llaman cada vez más para que actúen en diferentes actos. Por ejemplo, cerraron con gran éxito un Congreso de Sociología de la Universidad en Bellaterra. “Los niños estuvieron fantásticos”, explica Ángels con orgullo.
“Las representaciones les aportan una autoestima impresionante, un sentido de la comunidad, de saber que son responsables de una tarea individual que afecta a todo el grupo y que por eso no pueden fallar.”
Xamfrà afirma en su folleto que Bones notícies FM! es fruto de horas de clase, de muchas pruebas, de la convivencia y del conocimiento. Para INSPIRA, también es el resultado de la idea innovadora de que la integración se puede conseguir a través del arte, usando la música como lenguaje común. Pero además, Xamfrà representa la osadía de la gente que tiene cosas que aportar a la sociedad y mucho que decir, independientemente de su edad o del papel que se les presuponga, una osadía que ha merecido el Premio Ciudad de Barcelona Educación 2006 entre otros reconocimientos. Por todo esto, no dudamos en dedicar un gran aplauso final a todos los protagonistas de la obra y, en especial, a todo el equipo de profesionales de Xamfrà que secundaron el atrevimiento de estas dos profesoras de música.
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