En 1990, Naciones Unidas (ONU) fijaba en ocho los objetivos de desarrollo del milenio: 1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre. 2.- Lograr la enseñanza primaria universal. 3.- Promover la igualdad entre los géneros. 4.- Reducir la mortalidad infantil. 5.- Mejorar la salud materna. 6.- Combatir las enfermedades. 7.- Asegurar la sostenibilidad del medio ambiente y Fomentar una asociación mundial.
Cada uno de estos objetivos supone un reto específico cuya consecución se espera lograr para 2015. Reducir a la mitad la proporción de personas con ingresos inferiores a 1 $ por día o asegurar que todos los niños y niñas del mundo puedan terminar un ciclo completo de la enseñanza primaria, reducir en dos terceras partes la mortalidad de los niños menores de 5 años, son algunos ejemplos de ellos.
Las dificultades para alcanzar algunos de estos objetivos se convierten en verdaderos obstáculos en el caso no sólo de los países más pobres, sino aquellos envueltos en conflictos armados.
Las estadísticas nos muestran que el logro de los objetivos de desarrollo del milenio puede llegar a convertirse en un importante reto para los países envueltos en conflictos.
La presencia de conflictos supone un importante condicionante del desarrollo de los países más pobres. Los países frágiles y afectados por conflictos son definidos por el Banco Mundial como aquellos Estados en los que vive un gran porcentaje de los pobres del mundo. Se trata de países en los que las políticas y las instituciones estatales son deficientes. Además de la inestabilidad política y los conflictos, estos países comparten una serie de indicadores económicos poco auspiciosos. Tienen un 50% más de incidencia de desnutrición, 20% más de mortalidad infantil y tasas de finalización de la escuela primaria un 18% inferiores al promedio de los países de ingresos bajos. Más aún, el conflicto exacerba la trampa de la pobreza, ya que el riesgo de caer en un nuevo conflicto es alto: se calcula que el 40% de los países en situación posterior a un conflicto vuelve a enfrentar un problema similar antes de 10 años.
Las iniciativas de cooperación de la Fundació Roger Torné apoyan la consecución de los objetivos de desarrollo del milenio, estando principalmente sensibilizada con la reducción de la pobreza extrema y de la mortalidad infantil, así como por fomentar la sostenibilidad del medio ambiente. Por este motivo, la Fundació Roger Torné ha puesto en marcha un ciclo de Jornadas que con carácter anual traten las distintas cuestiones relacionadas con estas áreas de interés. Las primeras jornadas tendrán lugar en la Universidad de Sevilla, los días 5 y 6 de noviembre bajo el título, “COOPERACIÓN AL DESARROLLO. SALUD, INFANCIA Y SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL”, contando con especialistas en los distintos ámbitos de trabajo.
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