INMA (Infancia y Medio Ambiente) es un proyecto de investigación en el que participan diferentes grupos de la geografía española con el objetivo de estudiar el papel de los contaminantes ambientales durante el embarazo e inicio de la vida, y sus efectos en el crecimiento y desarrollo infantil.
El pasado mes de septiembre entrevistamos a las investigadoras de campo del Proyecto INMA en Sabadell. No era la primera vez que hablábamos de este proyecto ya que anteriormente habíamos reseñado algunas de las conclusiones a las que está llegando el CREAL en Barcelona.
Sin embargo, el contacto directo de las investigadoras de campo con las familias cohortes que participan en el proyecto nos dio una visión del mismo en la que aparece la participación ciudadana como un elemento esencial e importantísimo de la investigación.
Por esta dimensión fundamental de su papel en la investigación, nos decidimos entonces a contactar con las familias para explorar qué las lleva a ligarse durante años a un proyecto de investigación, cuál es su grado de implicación y en qué consiste su participación.
Como es imposible entrevistar a los cientos de familias que participan en el Proyecto INMA, pedimos al grupo de investigadoras de campo de Sabadell que nos pusieran en contacto con algunas de ellas. Así fue como Inspira fue a visitar a Carolina Turrella , quien colabora en el Proyecto INMA desde que estaba embarazada de su hijo Axel, quien tiene ahora 4 años.
Carolina fue una de las 1200 mujeres a las que se les explicó el proyecto cuando fue a hacerse la ecografía de las 12 semanas al CAP II Sant Félix de Sabadell. Nos cuenta que desde el principio el proyecto le pareció interesante: “Soy una persona que me gusta saber estas cosas y me alegra conocer proyectos que se realizan para mejorar la salud de los niños, por eso cuando me lo explicaron me pareció muy bien participar. Era todo muy sencillo, así que no requería mucho esfuerzo por nuestra parte”.
Por ejemplo, cuando nació Axel recuerda que tomaron una muestra del cordón umbilical y que además tuvo que rellenar varios formularios, pero le cuesta acordarse de las pruebas concretas que les han ido haciendo a lo largo de los años porque “no implica mucho, sólo desplazarnos muy de vez en cuando al CAP y las chicas allí son majas, cordiales, pacientes con los niños. Además, son flexibles y siempre podemos encontrar un hueco.”
Cuando nos interesamos por saber qué reacción tuvieron sus familiares y amigos al explicarles que ella y su hijo iban a participar en un proyecto de investigación, la joven recuerda que “hay todo tipo de reacciones, algunos me decían que estas cosas no sirven para nada, sólo para hacernos perder el tiempo; pero a mi familia le pareció muy bien porque somos personas a las que nos gusta colaborar y mi marido también estuvo de acuerdo desde el principio. La verdad es que nunca me ha costado esfuerzo”.
Respecto a las pruebas que les hacen, Carolina afirma que son bastante razonables y nada traumáticas. “Cortarle las uñas a Axel, por ejemplo”, explica sonriendo.
Axel y su hermano Iván están merendando mientras hablamos con Carolina. Le preguntamos al pequeño si se acuerda de la última visita y si le gustó. Nos responde que sí, que jugó con piezas de madera pero que se cansó un poco. Carolina nos explica sonriendo que la última visita le hicieron un cuestionario psicológico y lo grabaron en DVD. “Ya sabes cómo son los niños, enseguida pierden la atención y hay que estar insistiéndoles, por eso dice que se cansó un poco. Después, cuando su padre y yo vemos el DVD que nos dieron nos hace mucha gracia oír las respuestas que da a algunas preguntas.”
Pedimos a Carolina que nos explique qué es para ella estar participando en este proyecto. Después de pensárselo un poco nos dice: “Saber que de alguna manera lo que hacemos sirve para algo positivo o de inspiración para encontrar soluciones a problemas de salud y aplicar los resultados de cara a que el mundo sea mejor para los niños. Hay tantas cosas en las ciudades que nos perjudican, y a lo mejor no tenemos ni idea de cuáles son, pero puede que en el futuro esas mismas cosas ya no perjudiquen a nuestros hijos. Para mí, que sólo invierto un poco de tiempo, es muy positivo, ya que me gracias a eso se pueden encontrar soluciones a problemas, o al menos inspiración para resolverlos”.
Al escuchar a Carolina, pensamos que quizás en el futuro su hijo se sienta orgulloso de haber contribuido en el estudio. “Él ahora mismo no es consciente, se acuerda más del último día, como si fuera un juego; pero claro que yo se lo explicaré y espero hacerle entender que ha participado en algo bueno y positivo desde el momento en que nació. Si su padre y yo queremos transmitirle que debemos ayudarnos unos a otros sin esperar nada a cambio, esta es una forma de demostrárselo con el ejemplo”.
Carolina se siente muy bien atendida por el CREAL, grupo de investigación con el que está participando en el Proyecto INMA. “Recibimos un boletín con los resultados de los estudios y pruebas que se han hecho. Tengo la sensación de que se están haciendo cosas, que se está trabajando y avanzando, por eso nunca he pensado en abandonar. Entiendo que la investigación es algo a largo plazo. Por el momento es una experiencia muy positiva.”
Carolina y su familia representan a esos miles de ciudadanos anónimos que cada día, sin prejuicios ni escepticismos y sin esperar nada a cambio, participan en proyectos gracias a los cuales vamos construyendo una sociedad más justa, más preparada, que nos permite vivir mejor y más seguros. Quizás ellos no sean conscientes del alcance de su generosidad, pero hoy desde Inspira queremos darles el lugar que merecen y agradecerles el hecho de que un día decidieran dar el paso y convertirse en ciudadanos que, a través de su legado, contribuyen en la construcción de un mundo mejor para todos y para las futuras generaciones.
¿Qué puedo hacer yo? Te enviamos algunas sugerencias:
- Transmitir a las generaciones futuras la importancia del trabajo de los investigadores.
- Participar en encuestas o estudios que contribuyan a mejorar la sociedad.
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