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Nuevos aires & viejas tormentas 2.0. La infancia y el reto de las nuevas tecnologías

Publicado por el 8 de enero del 2010.

José Ramón Román
Premio a la Excelencia en Tecnología Médica 2007 y 2009

Hace unos meses leí un correo, de esos que los amigos aburridos reenvían casi automáticamente a todos sus contactos, se titulaba “cómo pudimos sobrevivir” y relataba la fuerza de voluntad y la gran educación que tuvimos los que ahora somos padres para superar una infancia sin tecnología. Era curioso ver como otros compañeros vitoreaban el texto en base a las verdades que exponía: “No necesitábamos móviles para citarnos, ni videojuegos para divertirnos, la juventud de ahora no sabe vivir”, me decía José Antonio, un compañero. Probablemente, tenga en parte razón, lo que José Antonio olvida es que somos los “orgullosos supervivientes” los que hemos creado una sociedad tecno-dependiente y somos los niños-adultos los principales consumidores de tecnología y los niños-niños sólo se limitan a imitarnos.

La tecnología nos guste o no, forma parte de nuestro hábitat, de nuestro mundo laboral y de nuestro ocio. Por lo tanto, forma parte de la vida de nuestros hijos y queramos participar o no, ellos sí lo harán.

La sociedad ha cambiado. Pero también la familia y las conductas sociales. Somos más anónimos, las calles son menos hospitalarias, tenemos menos amigos, menos hijos, trabajan los dos cónyuges durante más horas y, por tanto, hay menos tiempo para dedicarle a los niños, quienes tienen más actividades extraescolares de las que tuvimos nosotros. Los padres y los hijos somos más sedentarios y obesos (¡qué casualidad! los mismos niños que se supone nos criamos en la calle jugando, criamos hijos obesos de comida rápida).

Nuestros hijos nunca conocerán el placer de abrir una carta manuscrita, y los más pequeños ni si quiera conocerán lo que es leer un libro o un periódico en papel. Pero aunque a lo mejor el lector lo añore, seguro que ya no recuerda la última vez que escribió una, y seguro que no recuerda cómo era vivir sin móviles o sin internet hace apenas 15 ó 20 años. No lo recordamos porque hace muy bien su papel, la tecnología es capaz de resolver problemas que ni siquiera sabíamos que teníamos y con los cuales ya  nunca sabremos vivir sin solventar. Llevo casi 20 años trabajando en el sector de la tecnología sanitaria, y no deja de sorprenderme cómo un equipo nuevo se vuelve imprescindible a las 24 horas, se queda obsoleto en dos años, los problemas de uso le duran tres (eso sólo pasa en España), y tardamos cuatro en pagarlo. Pero aunque en sanidad olvidamos que todos morimos, lo que sí ha conseguido la tecnología es que vivamos mejor (esta afirmación tómenla al menos objetivamente válida en el área del cuidado de la salud).

A partir de aquí, podemos preguntarnos: ¿podemos vivir sin tecnología?, ¿cuánta es la tecnología adecuada para nuestros hijos?, ¿qué nos aporta positivo y cuáles son los riesgos principales?

Como soy de ciencias he intentado hacerles una tabla de los valores y dificultades que  encontramos al enfrentarnos con las nuevas tecnologías y nuestros hijos.

A favor, pero… En contra, pero…
Imprescindibles para el desarrollo. Las TIC forman parte de las escuelas, son referencias de aprendizaje y herramientas de formación y desarrollo profesional. Además estimulan la psicomotricidad. Imprescindibles para el desarrollo. Aunque las despreciemos formarán parte de la vida de nuestros hijos, por tanto necesitamos conocerlas.
Tienen un coste importante y una vida cada vez más corta, lo que nos permite control económico y su utilización como premios. Tienen un coste importante y una vida cada vez más corta. ¡Hay que pagarlas!
La Televisión no es “nueva tecnología” y es lo que más, engancha a la infancia española. Somos ya hijos de la televisión y aunque nos escandalicemos de “Shin Chan”, “Los Simpsons” o los programas emitidos en horarios de tarde, nos sentimos más seguros dejando a nuestros hijos delante de la televisión que frente a tecnologías que no conocemos del todo. La Televisión aunque no es “nueva tecnología”, es lo que más engancha a la infancia española. Además, muchas “nuevas tecnologías” van asociadas a los aparatos de TV o la incorporan. Es un medio pasivo dónde sólo los contenidos específicos a cada franja de edad aportan aspectos positivos.
Ofrecen nuevas maneras de estimular y aprender. Ofrecen formas desconocidas de aprendizaje.
Las nuevas tecnologías son mas interactivas y permiten muchas más opciones para estimular y enseñar. Los profesores las dominan, en muchos casos, con dificultad, y los medios son escasos.
Navegar por internet es lo mismo que estar fuera de casa, pueden relacionarse con todo el mundo. Es lo mismo, pero en casa. Podemos acompañarlos mucho mejor, basta con no ignorarlos (a ellos y a las tecnologías). Navegar por internet es lo mismo que estar fuera de casa, pueden relacionarse con desconocidos, ser víctimas de engaños o estafas o practicar cibersexo. Eso exige que ellos y nosotros estemos formados y al día de los peligros y ventajas.
A los adultos nos encanta presumir de nuevas tecnologías caras. Podemos renunciar a esa carrera, en especial, si queremos que los niños lo hagan. No es necesario tener móvil guay, ordenador potente, equipo de música chulo, reproductores de… Los niños son también susceptibles de compararse por el nivel de tecnología que su familia es capaz de adquirir, al igual que los padres los convierten en estandartes de poder adquisitivo.
El acceso a todo tipo de información es el más amplio y universal que ha existido en la historia. El acceso a “todo” tipo de información es el más amplio y universal que ha existido en la historia.
El 75% de la información es en un solo idioma, el inglés, aunque el español está en aumento. Éste es el principal argumento que los jóvenes aluden para estudiar idiomas. Es imprescindible conocer el inglés para conocer información inmediata, aunque el chino también es una opción en auge.
Los niños imitan, aprenden, imitan. Aunque no todo. Los niños imitan, aprenden, imitan. Pero no lo que queremos.
Las personas y niños con discapacidades han descubierto la importancia de la tecnología para superar dificultades. El exceso global de la información está adelantando las fases de pubertad, pre-adolescencia y el despertar de la sexualidad a edades medias más tempranas que generaciones anteriores.
Son videojuegos: “Pipo y las matemáticas” o “wii fit plus” pero también lo son “zoombies killer” o GTA. Las aplicaciones de entretenimiento son muy adictivas.
A los adultos la tecnología nos sorprende y nos fascina, también la pagamos. Hemos pasado de un mundo donde los aparatos se arreglaban con un “buen golpe” a “apagar y encender de nuevo”. Ellos simplemente las asumen. Las aprenden más rápido y más fácilmente que nosotros.
Los padres con niños menores sufren menos depresiones que los solteros o con hijos adultos. La adolescencia y pre adolescencia van a menudo asociadas con estados pseudo-depresivos muy sensibles a las adicciones.
Siempre es un buen momento para comenzar un libro. Nosotros no leemos, por eso ellos no leen.
No necesitan apenas que les expliquemos o pongamos en marcha nada para interactuar con la tecnología nueva. Es fácil librarse de un niño en manos de la tecnología, lo difícil es rescatarlo. Pero puedes limitar su acceso con reglas en tiempo, forma, sitios, etc.
Quizás nos consideremos rebeldes, audaces, innovadores o incluso un “hacker de pro” por bajarnos gratuitamente una copia pirata de una película de internet con los carraspeos del público incluidos, pero ¿qué ejemplo toman ellos de este hecho? ¿Los argumentos que les damos no son los que ellos dan para consumir drogas de diseño? Ellos sí tienen más probabilidades de convertirse en hacker y acceder a todo tipo de contenidos incluidos esos que tienes escondidos en tu disco duro. Pero es verdad que no todos lo son, incluso existen muchas herramientas para padres “intervencionistas” capaces de grabar chats, seguimiento de páginas visitadas, localización geográfica del móvil, etc.

Mi receta es sencilla: formarnos en las nuevas tecnologías. Nuestros hijos lo están, incluso quizás puedan ser buenos profesores. Lo asumamos o no, lo queramos o no, éstas forman parte de su mundo. Y aunque sea en un coche más lento debemos estar a su lado. Las nuevas tecnologías, las de hoy y las de mañana, abren un mundo asombroso y cautivador del que nunca deben participar sin nuestro consejo y perspectiva. El límite a cuanta tecnología debe consumir tu hijo lo deberás poner tú, valora las inversiones y el coste de mantenerla, los beneficios para su formación o localización, pero también sus riesgos, los cuales nunca minimizarás si no compartes conocimientos y tiempo con tus hijos.

La infancia y la tecnología en cifras:

Decálogo y consejos de la Asociación Española de Pediatría encaminados a un correcto uso de Internet por parte de los niños y jóvenes:

  1. Sólo dejar que tu hijo/a navegue por Internet si está en casa una persona adulta.
  2. No poner el ordenador en la habitación de tu hijo/a o, en cualquier caso, poner la pantalla de forma que esté visible a quien entra o está en la habitación.
  3. Ser capaz de manejar el ordenador al menos al mismo nivel de habilidad que tu hijo/a, de forma que sea consciente que tienes capacidad de poder controlarlo.
  4. Utilizar todos los sistemas de protección actualmente disponibles para evitar el acceso a páginas no aprobadas a menores.
  5. Hablar habitualmente con tu hijo-a respecto a la “navegación” en Internet, tratando de tener información de lo que ve y lo que consulta.
  6. Enseñar a tu hijo/a que cuando se conecta a un chat no debe dar, ni pedir, direcciones, números de teléfono o cualquier información que pueda identificarlo. Ser claros, sin alarmar, sobre los riesgos que pueden derivarse de “chatear” con desconocidos.
  7. Evitar que tu hijo/a esté en Internet (particularmente en un chat) durante la noche. Alertarlo de que debe avisar a sus padres, siempre que algún “amigo del chat’ insista respecto a informaciones o hábitos personales o sobre su familia.
  8. Navegar y chatear algunas veces junto a tu hijo/a, para inducirlo a una mayor confianza con los padres respecto a los contenidos de sus conversaciones en la red.
  9. Tratar, en la medida de lo posible, de evitar que tu hijo/a tenga su propio e-mail del cual solo él/ella conozca la contraseña de acceso.
  10. Construir junto a tu hijo-a “reglas consensuadas” para navegar en Internet, sin imponérselas.

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Enlaces recomendados:


José Ramón Román es Radiofísico Hospitalario y trabaja como Responsable de Tecnología Médica del Hospital Universitario de Valme de Sevilla desde 1992. Es Secretario General de la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica, desde 2001, donde la ha representado en diversos foros internacionales. Es autor de numerosos libros técnicos sobre el correcto uso y riesgos de la tecnología en el ámbito sanitario. Es consultor del Ministerio de Trabajo y del INCUAL en referencia a las nuevas titulaciones y acreditaciones relacionadas con la tecnología médica. Ha sido galardonado con el Premio a la Excelencia en Tecnología Médica los años 2007 y 2009. Es colaborador habitual de Canal Sur Radio desde 2008 donde presenta los fines de semana una sección de nuevas tecnologías, en el magacín “La calle de enmedio”

 

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