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La sinceridad del G8 con la salud infantil

Publicado por el 15 de febrero del 2010.

Stephen Harper.“Como presidente del encuentro del G8 2010 en Muskoka, Canadá, anuncio que el país que represento como amfitrión, defenderá una importante iniciativa para mejorar la salud de las mujeres y los niños en las regiones más pobres del mundo. Los miembros del G8 pueden contribuir con una diferencia tangible en la salud maternoinfantil y Canadá hará presente esta máxima prioridad durante el encuentro, en el mes de junio. (…) Las soluciones no son intrínsecamente caras. El coste de agua potable, vacunas y una mejor nutrición, así como la formación de los trabajadores de la salud en la atención de las mujeres y los partos, está al alcance de cualquier país que forme parte del G8. Lo mismo podría decir de la mortalidad infantil. Las soluciones son similares en naturaleza – una mejor nutrición, la inmunización – y también de bajo coste en sí mismos.

Como contribución a esta iniciativa del G8, Canadá buscará movilizar a los gobiernos del G8 y las organizaciones no gubernamentales, así como fundaciones privadas. El establecimiento de un programa mundial para mejorar la salud materna e infantil es un plan ambicioso. Pero el hecho de poder trabajar con otras naciones y organismos de ayuda sobre el terreno donde la necesidad es mayor hace que sea un objetivo alcanzable.”

Son las palabras de Stephen Harper, primer ministro de Canadá y director de la presidencia canadiense del encuentro del organismo internacional.

No son palabras cualquiera, por tanto: las ha enunciado un político de primer nivel y han sido publicadas en un medio oficial, en este caso del propio G8. No son unas declaraciones a la prensa y por lo tanto interpretadas en clave de titular, no son un comentario expresado al final de una reunión, en el turno abierto de palabras.

¿Expresan una voluntad política decidida? ¿Comportarán un cambio plausible en la ayuda internacional? ¿Salvarán vidas?

¿O son la enésima salida adelante, una declaración de principios más, de las muchas que tenemos ya acumuladas en el inabarcable cementerio de las buenas voluntades?

El tema no es menor, pero tampoco es menor la amenaza a la biodiversidad, la falta de regulación de los contaminantes químicos o el cambio climático? Conceptos, retos, que también han despertado el ánimo de movilizar a los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales… y que, finalmente, han quedado en un brindis al sol.

En tiempos del marketing de las buenas intenciones, hay que reivindicar los hechos auditables. Una buena noticia las palabras de Harper? Digamos que estaremos atentos. Que seguiremos el proceso, que pediremos resultados… y que no nos olvidaremos del editorial en cuestión. Todavía es pronto para celebrar nada, el tema es demasiado serio para frivolizar.

Únicamente un 3% de la ayuda que los países ricos destinan al mundo en desarrollo va a sanidad maternoinfantil, afirma Save the Children . “Si los líderes del G8 y otros donantes no llegan al menos a 7.000 millones de dólares de donación para 2012, no se logrará cumplir el objetivo de reducir la mortalidad infantil en dos tercios para 2015″.

En el editorial de Harper se echan de menos cifras, ¿no les parece?

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1 Respuesta para “La sinceridad del G8 con la salud infantil”

  1. [...] número de Inspira abordamos algunas de esas consecuencias. La situación es alarmante, y por ello organizaciones como el G8 encuentran siempre un foro donde enunciar unas intenciones que acaban siendo sólo eso, [...]

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