Ya sabíamos que la contaminación atmosférica tiene efectos claramente negativos en las afecciones respiratorias infantiles. El asma, las infecciones y algunas alergias se agravan y presentan más episodios sintomáticos en las zonas donde el aire está más cargado de partículas en suspensión y de dióxido de nitrógeno (NO2). Los datos son contundentes en estos aspectos, pero las investigaciones más recientes van todavía más allá. Dos estudios de California y Holanda muestran que la polución no sólo empeora estas afecciones, sino que las crea. Que es la causa. A más polución, más casos de asma.
Así lo explicaron hace unos días en la Jornada europea de ciudades y regiones para la mejora de la calidad del aire, que reunió en Barcelona a los mejores expertos en contaminación atmosférica del continente. Entre ellos, Michal Kryzanowsky, del Centro Europeo para el Medio Ambiente y la Salud de la Organización Mundial de la Salud, y Jordi Sunyer, codirector del CREAL (Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental), quienes explicaron la relación entre la salud y la calidad del aire.
Los datos no son buenos. Los científicos estiman que la contaminación atmosférica acorta la vida de los ciudadanos europeos una media de 9 meses. Y los estudios que tiene ahora en marcha el CREAL muestran que, además de los efectos en niños y adultos, la polución influye también en el desarrollo prenatal. Se está haciendo un seguimiento a diversas madres a lo largo del embarazo, teniendo en cuenta los niveles de NO2 registrados en las zonas donde viven y trabajan. En los casos en que las madres se han expuesto a más NO2, los recién nacidos pesan 80 gramos menos de media al nacer, y el análisis de las ecografías del segundo trimestre de gestación indican que el diámetro biparietal es ligeramente inferior.
La buena noticia es que el origen de todo está claramente identificado. Los principales emisores actuales de partículas y NO2 son los vehículos, sobre todo los de motor diesel, que contaminan como diez de gasolina. En la última década no han parado de aumentar y en ciudades como Barcelona son ya el 60% de la flota.
La mala noticia es que a pesar de los esfuerzos de la Unión Europea, los diferentes planes regionales de calidad del aire no están dando los resultados esperados. Año tras año se incumplen las previsiones y los compromisos establecidos, y continuamos registrando índices muy superiores a los que recomienda la OMS. Las concentraciones más altas de contaminantes, las más nocivas para la salud, se localizan en torno a las vías de gran circulación de vehículos, las autopistas, las rondas y las circunvalaciones, pero también en los centros de las ciudades. En el caso de Barcelona, eso incluye las calles principales de l’Eixample y la Diagonal. Zonas habitadas por miles de habitantes, adultos y menores, que en muchos casos desconocen estar respirando un aire tan sucio.
La solución pasa por tomar conciencia, desde ya, y exigir y aceptar un cambio de vida. Muchas ciudades europeas ya han puesto en marcha peajes urbanos, zonas de limitación del tránsito, prohibición de entrar al centro a los vehículos más contaminantes y mejoras en la red de transporte público. Es necesario ir haciéndose a la idea de que todos tenemos parte, y que hemos de incorporar el hábito de buscar alternativas antes de coger el coche.
Tags: asma, contaminación, infancia, medio ambiente, salud infantil, sostenibilidad, tu en tu mundo




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