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Futuro y presente del coche eléctrico, clave para la mejora de la salud pública

Publicado por el 22 de septiembre del 2012.

Con motivo del Día Europeo sin Coches, Oriol Lladó escribe sobre el coche eléctrico.

No es fácil ver un coche eléctrico sobre el asfalto, pero la electromovilidad tiene un futuro y un presente más que interesantes. De hecho, puede convertirse en un instrumento clave -combinado con otras medidas- para mejorar la calidad del aire, y de la salud, en nuestras ciudades.

Foto: www.eoi.es

Foto: www.eoi.es

De alguna manera, la imagen pública del vehículo eléctrico ha sido víctima de sus propios abogados. Las previsiones excesivamente optimistas de una parte de la industria y de los responsables políticos, señalando una introducción masiva de la tecnología en las calles de nuestras ciudades (parque de 75.000 vehículos eléctricos en 2015) han sido desmentidas con rotundidad por la realidad (de los 800.000 automóviles vendidos en España en 2011, sólo 380 eran eléctricos). Esto ha condenado injustamente una tecnología muy interesante y con un gran potencial para reducir las emisiones contaminantes en las ciudades… Muchos se preguntan hoy qué pasa con el coche eléctrico, como si se tratara de una opción en retirada.

Y sin embargo, las grandes compañías automovilísticas mundiales articulan buena parte de su innovación a su alrededor y diferentes administraciones lo han tomado como bandera de un nuevo modelo de ciudad. Barcelona, ​​por cierto, trabaja con resultados convincentes desde hace años. El coche eléctrico, una vez asumimos que su extensión será necesariamente lenta y no pasará por una sustitución total de los otros modelos, se conjuga en presente y no en futuro.

El vehículo eléctrico “sí” que tiene emisiones, pese a lo que puede leerse en la publicidad habitual al uso. Hay emisiones en su fabricación y también en la producción de la electricidad que lo hace mover. Pero los eslóganes, por suerte, sí dicen una parte de la verdad: la electromovilidad permite reducir radicalmente las emisiones en clave local, un factor muy interesante en clave de salud pública ya que su extensión puede mejorar ostensiblemente la calidad del aire de nuestras ciudades. Una buena noticia para el medio y en especial para la salud de grandes y pequeños.

¿Una herramienta para abordar la salud?

En la Unión Europea hay más de 370.000 muertes prematuras que se pueden atribuir a la contaminación atmosférica, de las cuales 16.000 corresponden al estado español. Las cifras de la Organización Mundial de la Salud (más información) son tan rotundas que parecen víctimas de un error tipográfico o de transcripción. Pero no. Corresponden a la realidad y reflejan un problema, cuyas importantes proporciones no llegan con facilidad a los titulares de los periódicos.

Foto: Exposición Aire

Foto: Exposición Aire

La contaminación es especialmente dañina en las concentraciones urbanas. En España, más de 23 millones de personas viven en aglomeraciones urbanas (más de 50.000 habitantes), lo que supone el 53% de la población. Globalmente las ciudades ocupan sólo el 1% del territorio mundial, pero consumen el 75% de la energía y el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero. La concentración de población en territorios altamente densificados y el uso intensivo de vehículos con emisiones de CO2 (mejoradas respecto hace unos pocos años pero todavía importantes) señalan un escenario muy complejo sobre el que conviene actuar con urgencia y determinación.

La introducción de un millón de vehículos eléctricos – cifra hoy inalcanzable, por cierto – supondría una reducción de las emisiones de CO2 de un 5%, un porcentaje pequeño pero significativo en clave de calidad del aire en las ciudades. La sustitución de la totalidad de vehículos tradicionales por eléctricos permitiría ahorrar un 20% de las emisiones. Son las conclusiones del Grupo de Trabajo sobre Políticas Energéticas Sostenibles de la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid.

A ello se añade otro factor positivo: reduce significativamente el grado de contaminación acústica. Un detalle no tan menor, especialmente sensible para la población infantil. Las empresas automovilísticas trabajan ya con sistemas de señalización para evitar que el silencio del vehículo sorprenda despistados a los peatones.

¿Un impulso contra el cambio climático?

En clave global, el vehículo eléctrico es interesante porque favorece, al menos potencialmente, a las renovables. Permite absorber los excedentes de producción eléctrica que ahora se pierden, especialmente por las noches. Por un lado, esto favorecería al bolsillo de los propietarios (que podrían acogerse a las cuotas nocturnas) y, por el otro, y esto es especialmente trascendente, una mayor demanda en estas horas ayudaría a la presencia de las renovables en el mix energético . Esta circunstancia aumentaría la competitividad de la energía eólica, por ejemplo.

Presente tecnológico indiscutible pero con algunos obstáculos.

El coche eléctrico no está llamado a desempeñar un papel central en la movilidad de las ciudades, al menos no en los próximos 15 años. Los vehículos híbridos, que combinan batería y motor de combustión tradicional, y las mejoras notables en la eficiencia de los motores convencionales atraerán -ya atraen, de hecho – el interés del consumidor interesado en el ahorro energético.

China y Japón son las excepciones en este panorama más bien pesimista, especialmente comparado con las previsiones de hace unos pocos años. Mientras los expertos esperan que de cara a 2025 sólo entre el 6 y el 10% de los vehículos serán eléctricos en Europa y en EEUU, en los dos países asiáticos este porcentaje podría llegar al 25 y al 15%, respectivamente.

Foto: Movele.es

Foto: Movele.es

Entre los principales obstáculos a la extensión de la electromovilidad destaca la menor autonomía y vinculada con ésta, la irregular existencia de una red de puntos de recarga, la mejorable adaptación legislativa para facilitar la conversión de parkings privados en puntos de carga…

Y el precio, claro. Al importe de salida (el Nissan Leaf o el Citroën C-Zero rondan los 30.000 euros) hay que añadir el precio de la batería, de vida limitada. Hay vectores externos a tener en cuenta: el encarecimiento de la gasolina, por ejemplo, puede animar a la apuesta por esta tecnología, pero habría que reforzar con la reducción del precio de las baterías (se prevé que éstas podrían bajar un 40% su precio de cara a 2015).

¿Y Barcelona?

El factor local es muy importante. En Barcelona se despliega desde hace años el proyecto LIVE (Logística para la Implementación del Vehículo Eléctrico) y hay un Cluster de Eficiencia Energética de Cataluña (CEEC), con sede en el Campus Diagonal-Besòs, que también tiene en la extensión de este sistema de transporte como una de sus líneas de trabajo más dinámicas. Son dos indicadores interesantes que presentan resultados comprobables: la plataforma LIVE ha habilitado 240 puntos de recarga y ha gestionado facilidades para estacionar gratis las motos eléctricas en algunos parkings.

Barcelona ha acogido este septiembre el evento vinculado con los vehículos eléctricos más grande del sur de Europa. EXPOelèctric Fórmula-e ha acercado a la ciudadanía y a técnicos y expertos las últimas novedades en electromovilidad. Renault, SEAT, Nissan, Peugeot y Aenergy-SECE patrocinan esta iniciativa impulsada por la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona, el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Barcelona y la Diputación de Barcelona. El evento subraya oportunamente una apuesta de fondo de Barcelona por la electromovilidad.

Se puede seguir toda la información en relación a este tema en nuestro perfil de Twitter (@FundRogerTorne) y nuestra página de Facebook.

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