No hace mucho escuché a un investigador decir que su profesión conllevaba ser capaz de aguantar la frustración que suponía no obtener en la mayoría de las ocasiones sus objetivos y perseverar. Me impresionó porque es cierto, se necesita resistencia y optimismo, que son dos características que podrían definir a Marieta Fernández. La tercera es su capacidad de conectar con el auditorio.
Su apasionamiento y claridad de ideas permite que cualquiera, sin los conocimientos médicos o científicos que ella posee, entienda a la perfección lo que quiere transmitir. Si además, el auditorio lo componen casi 700 pediatras, el nivel de argumentación y la rapidez de transmisión de conocimientos, pueden resultar imparables. Es lo que sucedió en la Conferencia de Clausura del X Curso de Actualización de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), auspiciada por la Fundació Roger Torné. La doctora Fernández no defraudó a los pediatras quienes, a pesar de la intensidad de las dos jornadas precedentes, mantuvieron el interés hasta el final, demostrando así su compromiso y profesionalidad.
La palabra que más veces repitió la doctora Fernández a lo largo de su intervención, que se centró en los efectos de la polución atmosférica en la salud infantil, fue multifactorial. Las enfermedades tienen un origen multifactorial y abordó la multiplicidad de variables que son analizadas por INMA (proyecto de investigación en el que participa la investigadora) a la hora de estimar los efectos de la polución en la salud infantil, mostrando de forma pormenorizada cómo se han realizado los estudios en la cohorte de Granada y cuales han sido los resultados obtenidos, y demostrando la incuestionable y perniciosa relación existente entre polución atmosférica y salud infantil.
Para la Dra. Fernández, con quien estuvimos conversando posteriormente a su intervención, resulta obvio dejar patente la multiplicidad de factores que inciden en la salud y en la enfermedad, ya que es el resultante de la complejidad inherente a los organismos vivos. La salud y la enfermedad son el resultado de procesos en los que intervienen un gran número de variables, que ante una pequeña variación de uno de ellos, desencadenan reacciones que no pueden explicarse como una ecuación química. La necesidad de simplificar para poder explicar lo que sucede, no debe engañarnos respecto a la realidad que acontece en los procesos.
Aunque durante su intervención mostró dos curvas con unas pendientes casi idénticas que evidenciaban cómo en España la disminución del plomo en la sangre ha ido paralela a la disminución del uso del plomo en la gasolina, no todos los procesos pueden ser mostrados con esa claridad causa-efecto.
La investigación está llena de complejidad, me remarcó haciendo un símil muy gráfico. “Debemos investigar en 3D y no en 2D. En la investigación epidemiológica, incorporamos en el análisis estadístico variables que contribuyen o pueden contribuir al efecto de la exposición. ¿De qué estamos hablando? Muy sencillo: Si en una casa que hay un ambiente contaminado, no solo puede ser debido a una deficiente combustión de los gases procedentes de la cocina, sino que puede existir una deficiente educación cultural, porque no saben cocinar, o no hay condiciones higiénicas adecuadas. Todos esos factores, contribuyen en la contaminación y no únicamente la deficiente combustión.”
Entre los factores que incorpora INMA en sus investigaciones, la situación socioeconómica aparecía como uno más a tener en cuenta. Para Marieta Fernández “resulta fundamental, porque va a determinar muchos comportamientos. El ambiente socio-cultural de una familia puede ser tan importante como el nivel de determinados contaminantes”. En su opinión “todo tiene consecuencias, tanto en el entorno cercano como en el más lejano”
Para la Dra. Fernandez hablar de factores ambientales es hablar de entorno pre y post natal. Las dos coincidíamos en observar que para el gran público el “medio ambiente” resulta algo que está fuera de su control, que comienza a existir fuera de los límites de su casa.
Ninguna de las dos albergaba duda alguna de que el primer entorno comienza en el útero materno. Para Marieta está claro que a pesar de la igualdad, las mujeres adquirimos una mayor responsabilidad al quedarnos embarazadas, ya que sus comportamientos durante la gestación son predominantes y preponderantes. Va más lejos afirmando que la mujer debería prepararse para quedar embarazada. En su opinión, esos nueve meses o incluso unos tres o cuatro antes, prácticamente no suponen nada en la vida de la madre y en cambio tienen una influencia decisiva en la vida del niño o niña: Dieta equilibrada con poca ingesta de carne y mucha verdura, suprimir el vino, abandonar el tabaco y preparación física y mental.
Pero es necesario informar a la sociedad de la transcendencia de nuestras conductas. Transmitir con tranquilidad, sin alarmar y con esa facilidad de hilar conceptos la doctora deja caer una pregunta en el aire: “¿Qué se pierde con hacerlo? Es que hay quien piensa que las medidas preventivas en salud no sirven, pero yo pregunto ¿qué pierdes con intentarlo? No se pierde nada en actuar con precaución”
Terminamos nuestra conversación hablando de la trascendencia del encuentro que se había producido durante la mañana entre ella, representante de un grupo de investigación directamente vinculado a la salud infantil, y un colectivo de pediatras en contacto directo con la población a través de la atención primaria. Para ella, al igual que para la Fundació Roger Torné, este colectivo tiene una influencia decisiva en la población española. Los primeros nueve meses visitan mensualmente al pediatra, me explicaba, son ellos los que están en contacto directo con las familias y pueden educar en salud, ofreciendo pautas y realizando un seguimiento exhaustivo de la población infantil. Y ponía de ejemplo una realidad que resulta abrumadora: el índice de obesidad según los estudios desarrollados por INMA se sitúa en el 35%. Las familias comen cada vez peor y con la situación de crisis económica el gasto familiar ahorra en alimentos que son imprescindibles para garantizar un buen estado de salud. Y en ese contexto la necesidad de informar y sensibilizar es absolutamente imprescindible. Y por supuesto resulta imprescindible compartir objetivos y conocimientos porque, a la postre, esa puesta en común nos enriquece a todos y enriquece a la sociedad que se beneficia de los avances científicos y médicos.
No puede sustraerse a recordar que “todo no es posible, que no podemos comer fresas todo el año. Nos hemos olvidado de que las cosas tienen un precio. Y quizás ahora estamos descubriendo ese precio en un ámbito tan vulnerable como la salud infantil.” Pero Marieta Fernández, como buena investigadora, saca a relucir de nuevo esa mirada positiva que la caracteriza, “el cambio vendrá a partir de un cúmulo de pequeños gestos que provengan de todos y cada uno de nosotros. El cambio a gran escala no se va a producir si no somos capaces de realizarlo en nuestra esfera individual” ¿Y qué quieren que les diga? Pues que no puedo estar más de acuerdo con ella.
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