Aterrizar en Nepal, o más concretamente en el Valle de Katmandú, donde está su capital, obliga al turista a convivir con un ruido permanente que lo envuelve como una especie de concierto desafinado de bocinas y pitos, procedentes de cualquier elemento de transporte de dos, tres o cuatro ruedas.
Ignoro su sistema de señales de tráfico, pero el sonoro es el más utilizado y desde luego el más respetado en una ciudad desvencijada y que da la impresión de estar a medio construir, en la que no existen las aceras tal y como las entendemos habitualmente: cada casa o edificio dispone (o no) de un porche, pero la dimensión y la altura de cada uno es aleatoria y su finalidad, desde luego, no es guarecer al viandante de lo que se le venga encima sino constituir un lugar de encuentro de amigos (hombres) o de contemplación (también hombres).
Leyendo sobre Nepal y en concreto sobre Katmandú, la guía señalaba que había cortes de luz y agua, y que era recomendable proveerse de una mascarilla para caminar por la ciudad, dados los elevados índices de contaminación que padece. Si quieren que les diga la verdad, lo encontré exagerado… hasta que una molesta carraspera se me instaló al tercer día de pasear por Katmandú. También comprobamos que era cierto lo de los cortes de luz y agua, en horarios no previstos, pero todas las molestias fueron disolviéndose a medida que pasaban los días, sin que nos diéramos cuenta y sin motivo aparente, pero con la tristeza de la despedida agarrada a mi carraspera, recordé las palabras de una voluntaria y amiga de The Direct Help Foundation cuando me explicaba el primer día, ante mi mirada escéptica que “en Nepal se vive bien”.



Cuando comenzamos a planificar las actividades de Respiro, además de la educación respiratoria y los juegos al aire libre, quisimos dotar a este programa de una vertiente educativa a través de los talleres. Por eso, para los talleres naturalistas, recurrimos a la Fundació L’Esplai, especialistas en educación medioambiental.
Ya sabíamos que la contaminación atmosférica tiene efectos claramente negativos en las afecciones respiratorias infantiles. El asma, las infecciones y algunas alergias se agravan y presentan más episodios sintomáticos en las zonas donde el aire está más cargado de partículas en suspensión y de dióxido de nitrógeno (NO2). Los datos son contundentes en estos aspectos, pero las investigaciones más recientes van todavía más allá. Dos estudios de California y Holanda muestran que la polución no sólo empeora estas afecciones, sino que las crea. Que es la causa. A más polución, más casos de asma.
La Fundación no lucrativa The Climat Project Spain (TCP Spain), creada por Al Gore para la difusión y concienciación de ciudadanos, empresas y gobiernos del mundo sobre la crisis provocada por el calentamiento global, relanza de nuevo su actividad tras unos meses de reestructuración.