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Centre Obert Compartir: Un trabajo por la integración en el Barrio Gótico de Barcelona
2009-07-01

 

 

 

 

 

En Barcelona existen 18 Centres Oberts, 9 de los cuales pertenecen al distrito de Ciutat Vella. Según la definición de la Generalitat, los Centres Oberts son “servicios diurnos que realizan una función preventiva, fuera del horario escolar, que dan apoyo, estimulan y potencian la estructuración y el desarrollo de la personalidad, la socialización y la adquisición de aprendizajes básicos y de recreo, y compensan las deficiencias socioeducativas de las personas atendidas.”

Este tipo de centros constituye el recurso potencialmente más integrador dentro de la comunidad para los niños y niñas que asisten a éstos.

Los usuarios de los centros abiertos, de acuerdo con el criterio básico de la integración, son de dos tipos:

  • Niños y niñas que no son objeto de intervención por parte de los profesionales de Atención Social Primaria, porque no tienen una situación considerada de riesgo social.
  • Niños y niñas cuyas familias son objeto de intervención por parte de los Servicios Sociales de Atención Primaria para prevenir posibles situaciones de inadaptación y marginación.

La Dra. M. Angels Balsells sugiere en su artículo “La infancia en riesgo social desde la sociedad del bienestar” que la definición de “situación de riesgo social”, que se ha considerado históricamente como una situación cuyas causas eran básicamente familiares, necesita de una  reconceptualización debido a los cambios que está provocando el constante desarrollo de las sociedades avanzadas.

Así, el progreso y la sociedad del bienestar están derivando, también, en cambios socio-económicos, culturales y estructurales que pueden provocar situaciones de riesgo social, tales como el maltrato entre iguales, la violencia escolar, los movimientos migratorios y los medios de comunicación.

La tarea de los Centres Oberts, por tanto, se debe adaptar a las particularidades del barrio donde ejercen su labor y al entorno social que les rodea. Esta premisa fue la que guió a algunas familias vinculadas a los Germans Maristes a conformar en los años 90 la Asociación Compartir en pleno centro del Barrio Gótico, al darse cuenta de que, cada vez más, veían en las calles a muchos adolescentes y jóvenes que habían dejado de estudiar y no estaban integrados en ningún proyecto de formación prelaboral, que no tenían ninguna ocupación ni trabajaban y vivían la mayor parte del día en la calle sin hacer nada, con los riesgos que eso conlleva.

El Barrio Gótico pertenece al distrito de Ciutat Vella, al que también pertenecen los barrios de El Raval, el Casc Antic y la Barceloneta. La población a la que la Asociación Compartir atiende proviene tanto del Barrio Gótico como de El Raval, que presentan unos indicadores sociales y económicos bastante diferenciados de la media de la ciudad. En capacidad económica de la población y en condiciones de vida, ambos tienen uno de los niveles más bajos de la ciudad, mientras que la inseguridad ciudadana es más elevada.

La densidad de población de esta zona (239 habitantes por hectárea) es superior a la del conjunto de Barcelona (151 habitantes por hectárea). Además, el porcentaje de población de nacionalidad extranjera (47%) es de los más altos de los barrios de Barcelona, superando con creces la media de la ciudad (10,7%), siendo los principales países de procedencia Pakistán, Filipinas y Marruecos, con el riesgo de exclusión social que esto conlleva.

El nivel de estudios de los habitantes está por debajo de la media, así como la esperanza de vida, unos 8 años por debajo de la media de la ciudad, lo que refleja las condiciones de vida de su población.

Por tanto, en el momento en que se creó, la Asociación Compartir quería trabajar para paliar esa situación de riesgo social derivada del entorno en el que los niños y niñas del Barrio Gótico y El Raval vivían.

Sustentada por ayudas privadas, como la de la Fundació Roger Torné, y subvenciones públicas, la Asociación Compartir realizó su labor en Ciutat Vella atendiendo a chicos y chicas en esa situación de riesgo.

Uno de los proyectos que más éxito han tenido a lo largo de su historia ha sido el Club de Futbol Sala Compartir, constituido en 1997, que potencia el deporte entre los niños y jóvenes del barrio como proyecto socioeducativo y de integración, y que ha llenado sus estanterías de premios.

Hace algún tiempo la Asociación Compartir vio la necesidad de pertenecer a la red oficial de Centres Oberts, por lo que constituyeron la Associació Gabella, que actualmente dinamiza tres proyectos:

  • El Centre Obert Compartir, uno de los 9 que existen en Ciutat Vella y de los que hablábamos al principio de este artículo.
  • El Club de Futbol Sala Centre Compartir, que se ha convertido en una plataforma de relación con otros niños y jóvenes del distrito y de toda la ciudad.
  • El Centre Juvenil, un punto de encuentro, de relación y de formación para adolescentes y jóvenes, donde se potencia la formación integral de la persona a través de la educación en valores, la tolerancia, el diálogo, la colaboración, el respeto y la solidaridad.

El equipo de INSPIRA estuvo charlando con Miguel Martínez, al que todos llaman “Maine”, el director del Centre Compartir, sobre el trabajo que estaban desarrollando con los niños y niñas de Ciutat Vella.

Estuvimos en las clases de los pequeños, donde además de refuerzo escolar les dan de merendar y les enseñan el valor de la higiene, el respeto y la tolerancia. Al Centre Obert acuden niños cuyos padres proceden de los cinco continentes, con situaciones sociales y educativas diferentes, lo que hace más complejo y también más necesario el trabajo del Centre Compartir. También visitamos el local donde los adolescentes reciben apoyo escolar y personal.

Maine asegura que los pequeños de 3 a 12 años siguen acudiendo al centro cada año, los niños se sienten bien, acogidos y atendidos. En cambio con los adolescentes el trabajo de retenerlos es más complejo. Sin embargo, el Centre Compartir cuenta con la ventaja del Club de Futbol Sala, que en ese sentido ayuda a que los niños sigan asistiendo al centro por el interés en participar en competiciones con otros centros y por ser una de las actividades preferidas de los chicos. El director del Centre Compartir nos asegura que el futbol ayuda muchísimo a la integración de estos chicos y nos comenta orgulloso que incluso salieron en un reportaje en la tele, “Treure un bon partit”, en el programa Joves fora de serie de TV3.

Le preguntamos a Maine si las familias colaboran. Él nos comenta que hay de todo, pero que ahora también están empezando a hacer un trabajo con ellas, buscando fórmulas para que vayan a las charlas que se organizan una vez al mes. Sin embargo, es una tarea compleja, ya que muchas de las familias de los niños tienen problemas de integración, se dan situaciones de adicciones a drogas o alcohol y también hay algunas que se convierten en “socialdependientes”, es decir, que delegan sus responsabilidades como tutores a los servicios sociales y van de uno a otro buscando así cubrir sus necesidades básicas de comida, alojamiento, etc., sin preocuparse por conseguirlas por ellos mismos.

El reto al que se enfrenta el Centre Compartir cada mes es el de poder seguir encontrando los medios para financiar sus actividades y las obras de rehabilitación de sus locales, por lo que su tarea también consiste en la búsqueda de subvenciones para poder llevar a cabo su labor.

Teniendo en cuenta el servicio social que realizan los Centres Oberts es lógico pensar que las administraciones deberían encargarse de gran parte de su financiación. En relación a este punto, Maine nos comenta que se ha puesto en marcha un movimiento para pedir que el 70% de la financiación de los Centres Oberts sea cubierta por el Ajuntament. En este sentido, desde INSPIRA nos sumamos a esta petición, al considerar que el trabajo de estas asociaciones representa un bien social del que “treure un bon partit”.

 

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